Sherbet

Nos permite limpiar el paladar entre dos platos con el fin de no opacar el plato principal; es común que luego de saborear una entrada de pescado o frutos del mar se de una pausa fresca y es allí donde este se emplea, los sabores más apetecidos son los ácidos “limón, maracuyá, lulo, mandarina, mora, kiwi entre otros”.

Si ofrecemos una ensalada fresca antes del plato principal, no necesitaremos de un cambio de sabor. Pero si la entrada consiste de sabores fuertes, como pueden ser pescados, frutos de mar, carnes de caza o algunos condimentos como el curry, una bolita pequeña de sherbet no solo nos refrescará, sino que preparará nuestro paladar para apreciar mejor los sabores presentes en el plato principal.

¿Qué es, exactamente, un sherbet?

El sherbet está a medio camino entre el helado y el granizado.  Se realiza generalmente con frutas, zumos, verduras, bebidas alcohólicas o infusiones, aunque en los últimos años se han hecho populares también los sherbets de otros productos como el chocolate, el café, etc.   Se diferencia del helado por no contener materias grasas ni huevos en su composición, lo que hace que resulte más fresco, a la vez que menos firme y más ligero.